María Saldívar y Ana Muñiz son dos mujeres campesinas de la localidad de San Isidro, en Quillota, que han sabido sortear con esfuerzo y constancia los escollos que el destino les ha puesto en sus emprendimientos. El factor climático de la zona, que en principio les atrajo, terminó por generarles uno de los problemas fundamentales para el desarrollo de la agricultura: la escasez de agua, que terminó por secar sus pozos. Ironías del destino en una localidad llamada San Isidro, precisamente San Isidro es quien más ha hecho falta.

Dos mujeres campesinas de Quillota que se dedican a la producción de flores y hortalizas en el sector de San Isidro lograron asegurar el agua gracias a millonarios proyectos de riegoPero estas emprendedoras no sólo son productoras agrícolas valientes y trabajadoras, sino que además son usuarias del Programa de Asesorías Técnicas, SAT, de INDAP, lo que les ha permitido optar a múltiples beneficios, uno de ellos, y quizá el más importante por estos días, un proyecto de riego para la construcción de un pozo profundo para cada una de ellas, medida que entregó una efectiva solución al problema de la sequía.

En el caso de María, que se dedica al cultivo de hortalizas bajo invernadero, el proyecto consistió en la construcción de un pozo profundo de 18 metros, que demandó una inversión de más de cinco millones de pesos: “cuando se nos secó el pozo se nos vino todo abajo. Hubo que arrancar todas las matas de ají, pimentones y tomates que teníamos. Quedamos sin nada. Hace dos meses tenemos el nuevo pozo y pudimos volver a plantar de nuevo. Aun hay varias naves desocupadas, pero nos estamos recuperando poco a poco”.

Y aunque reconoce que es una agradecida del INDAP, ella sabe que su tenacidad y esfuerzo contribuyeron a salir adelante pese a la adversidad, lo que la ha llevado a mantener esta empresa familiar:

“Esto partió hace 40 años cuando quedé viuda con ocho hijos y empecé a trabajar con los más grandes para poder subsistir. Al principio nos costó, porque no sabíamos mucho, luego tuvimos tres naves y así continuamos creciendo hasta ahora, que tenemos más de 80 invernaderos donde actualmente yo me preocupo de la parte administrativa y mi hijo de la producción”.

Producción de flores y plantas

Por otro lado, el proyecto de riego de Ana, que tiene producción de flores y plantas ornamentales, consistió en la construcción de un pozo de 15 metros con una inversión de más de cuatro millones de pesos: “mis dos pozos se secaron completamente y me construyeron un pozo profundo que ha significado un beneficio enorme, porque de lo contrario yo hubiese tenido que cerrar mi negocio en marzo. Esto salvó la mayor parte de producción a pesar de que igual se perdió algo”.

Ana, que llegó desde Santiago a Quillota hace más de 20 años, reconoce que la sequía ha disminuido la producción, pero aún así cultiva miles de flores de más de cien variedades tales como, pensamientos, viola, orejas de oso, violeta de persia, alegría, lobelia y gazania, entre otras, las que comercializa directamente con clientes y también con intermediarios: “esta es una empresa familiar donde actualmente me ayuda una de mis hijas. En esto INDAP ha sido muy importante para mi crecimiento y poder seguir avanzando”.

Al respecto, el director regional de INDAP, Helmuth Hinrichsen expresó que “debido a la prolongada sequía que vivimos en la región, nos hemos enfocado en el desarrollo de proyectos de riego sustentables en el tiempo, que permitan que nuestros agricultores continúen con su actividad productiva, como es el caso de María y Ana. Y en esto el apoyo del Ministerio de Agricultura a través de INDAP ha sido uno de los pilares fundamentales para el éxito de sus emprendimientos. A través de estos proyectos hemos podido cofinanciar obras de riego que contribuyen al mejoramiento de sus ingresos económicos y al desarrollo de la competitividad y sostenibilidad de sus negocios”.