Un accidente laboral obligó a Francisco Javier San Juan Lara (57) de la comuna de Santo Domingo, a dejar su antiguo trabajo en la construcción y a buscar un nuevo rumbo a su vida. Comenzó a trabajar esporádicamente, en predios agrícolas de la provincia de San Antonio y a investigar sobre distintos cultivos, hasta que hace seis años se atrevió a dar el gran paso: independizarse y comenzar su propio negocio.

Con el apoyo de INDAP, agricultor de la zona produce esta tradicional hortaliza que destaca por su gran tamaño y adaptación a climas mediterráneosArrendó un terreno y empezó cultivando diversas hortalizas hasta que se especializó en lechuga costina, hortaliza que se caracteriza por sus hojas grandes y erguidas - de más de 40 centímetros de largo - la que produce prácticamente todo el año aprovechando las condiciones climáticas privilegiadas de su predio que se encuentra, literalmente, al lado de la desembocadura del Río Maipo en la comuna de Santo Domingo: “en este lugar está el Rio Maipo lo que favorece el cultivo, porque levanta las heladas más rápido y no permite que caiga de un viaje encima de los cultivos. La lechuga es muy sensible a las heladas y hay que aprender a controlar este factor”.

Desde el primer momento este agricultor, nacido en Pichilemu, VI región, ha tenido el constante apoyo de INDAP, primero a través del Prodesal y posteriormente a través del Servicio de Asesorías Técnicas, SAT de hortalizas, programa de INDAP que junto con las asesorías técnicas le ha permitido adjudicarse varios proyectos: “con el apoyo de INDAP me he adjudicado proyectos de inversión como la implementación del sistema de riego, un proyecto través del programa de recuperación de suelos para mejorar el cultivo a través de guano, un generador y créditos, entre otras cosas”.

Riego tecnificado

Francisco, que se encuentra en pleno período de cosecha de sus más de 170 mil plantas, dice que esta lechuga es especialmente resistente a las variaciones climáticas y agrega que existen variedades de invierno y de verano, aunque reconoce que hay que tener especial preocupación por el riego, el que se debe hacer preferentemente de noche, en una frecuencia que dependerá de la cantidad de plantas que se tenga. “En mi caso 50 mil plantas se riegan cada tres días con riego tecnificado y con agua de pozo”, asegura.

Luis Sepúlveda, asesor técnico de INDAP, especialista en hortalizas, especifica que “la costina es la clásica lechuga chilena que se da con mejores rasgos fenotípicos en esta zona que en el resto de la región, porque la lechuga en general es de ambiente mediterráneo. Hay condiciones que le permiten tener mejor calidad. La gracia es el gran tamaño que alcanza en este sector”.

El profesional destaca que el cultivo de Francisco San Juan tiene condiciones especiales por encontrarse al lado del Rio Maipo, lo que impide el daño por heladas y por la bruma matutina. Además tiene un suelo arenoso por lo que se produce buena infiltración.

Al respecto, el director regional de INDAP, Helmuth Hinrichsen, sostuvo que “el Ministerio de Agricultura a través de INDAP, está apoyando a los agricultores para mejorar sus procesos productivos y en el caso de este usuario de Santo Domingo optimizando su producción a través de asesorías técnicas y proyectos de inversión que le han permitido mejorar el sistema de riego aumentando su producción y haciéndolo más competitivo en el mercado”.

Cabe destacar que este agricultor es parte de un grupo de transferencia tecnológica, GTT, de Lechuga Costina integrado por 15 productores pertenecientes al programa SAT de las áreas de INDAP de San Antonio y Casablanca que partió en junio de este año.

Esta iniciativa es parte del convenio entre INIA e INDAP a través del cual se busca mejorar la calidad y aumentar el rendimiento del cultivo bajo un sistema productivo sustentable.